lunes, 7 de agosto de 2017

¡Nos invaden los anglicismos!

He estado de vacaciones en un resort estupendo, no le faltaba detalle, el baño de la habitación tenía hasta hilo dental entre sus amenities.
¡Qué envidia! Yo hasta septiembre no cojo vacaciones y ahora estamos a tope en la oficina. Hemos tenido varias conference call con el CEO para definir los KPI del próximo trimestre.

anglicismos innecesarios


Cada vez son más los anglicismos que utilizamos en nuestro día a día, tanto en el ámbito laboral como en nuestra vida privada. En concreto, en el sector empresarial existen anglicismos muy arraigados como los que he utilizado en el ejemplo. He aquí otros muy frecuentes con una breve explicación:

  •  Due Diligence = Literalmente, «diligencia debida». Consiste en investigar a un tercero o un cliente con el que la empresa vaya a hacer negocios para comprobar que actúa conforme a la ley, no tiene deudas, etc.
  • FTS = Sigla de Full-Time Equivalent, es decir «equivalente a tiempo completo». Esta cifra compara la jornada laboral de los trabajadores a tiempo completo frente a la de los trabajadores a tiempo parcial.
  • Servicing = prestar un servicio a otra empresa.
  • Know-how = saber hacer, conocimientos o experiencia.
  •  Head Count = número de trabajadores.

La pregunta que planteo ahora es: ¿Por qué se utilizan tantos anglicismos? ¿El español no tiene equivalentes para estos términos? En realidad, nuestro idioma es muy rico y posee términos perfectamente válidos para transmitir estos conceptos. Es cierto que la RAE tarda en incorporar nuevos términos a sus páginas, pero la Fundéu es mucho más rápida y propone soluciones para lidiar contra los anglicismos innecesarios, por lo tanto, casi siempre existen alternativas en español a los anglicismos.

Entonces, si hay equivalentes en nuestro idioma, ¿se utilizan anglicismos porque los trabajadores y directivos empiezan a dominar el inglés? No lo creo, lo cierto es que los trabajadores no llegan a entender con exactitud el significado de muchas de estas palabras. Las empresas generan una complejidad lingüística que afecta a la comunicación cuando sería preferible que ofrecieran clases de inglés a sus trabajadores para que pudieran mantener conversaciones o redactar correos electrónicos en este idioma.

En mi caso, como traductora, cuando traduzco documentos empresariales y me encuentro con este tipo de términos, intento utilizar un equivalente en español. Sin embargo, muy a mi pesar, no siempre puedo hacerlo y es que hay anglicismos tan arraigados que sus equivalentes en español no son reconocibles y, ante todo, hay que tener en cuenta que nuestras traducciones van dirigidas a un público concreto. Si, por ejemplo, traducimos KPI directamente como «indicadores clave de desempeño» es probable que a los destinatarios de nuestra traducción les cueste entender de qué estamos hablando, pueden tener una idea general de qué son los KPI, pero no cuenta con un nivel de inglés suficiente como para relacionar el concepto con «indicadores clave de desempeño».


Es importante saber inglés, pero me parece un error hablar en «espanglish». En mi opinión, deberíamos cuidar más nuestro idioma. No va a desaparecer por utilizar algunos anglicismos y, al fin y al cabo, es algo normal, puesto que en todas las lenguas existen palabras que proceden de otros idiomas pero, si existen equivalentes en español que son totalmente reconocibles por los hispanohablantes y expresan con exactitud la idea del término inglés, ¿por qué no usarlos?

0 comentarios:

Publicar un comentario